02/06/17
El despertador, un sonámbulo mosquito que retumba en el tímpano, como si fuera él el dueño. Veo a las bestias verdes pasar, con su cara bien limpia, y sus grandes escudos de plástico. Me disculpo con el chofer que me trajo hasta aquí, por no contar con el billete de menor valor en mi bolsillo. Que se disculpe el ignorante que se coloca delante a mi, sabiendo que su puesto originalmente es detrás, no porque quiera, sino por ley. Perdida en este piso sucio, lleno de colillas por doquier. Dejo que un suspiro se lleve todos mis pesares, pero aún están por dentro, queman y debilitan, poco a poco. Me amarga la conciencia aquella cátedra de colegio que tengo que cursar por omisión de la misma. Le pedí a Dios que no me dejara el transporte, ¿será que escucho?, ¿será que es real? No lo sé, nunca lo sé, solo esperare sentada, siendo aún más parte de cada colilla que posa a mi lado. ¿Comencé con el pie izquierdo o con el derecho?, Con los dos, creo. Creer es lo único que tengo. Sí, es...