Carta al Dramaturgo.
Suponiendo que la verdad sea convivir un tiempo determinado en el que aprendemos uno del otro ¿por qué enfocarnos en eso?, no se supone que deberíamos disfrutar lo que tenemos sin pensar en aquello que sucederá, lo que llegara a ponerle punto y final a nuestra relación. Si tan consciente somos de lo que pasara al final, si tan consciente somos que todo termina, ¿por qué no ser conscientes del disfrute que podemos tener? Convertir la tristeza en deseo. Enamorarnos sin mirar el final, contando con lo que vivimos y sentimos al momento. ¿Por qué apresurarnos en hablar de nuestra culminación?, cuando podemos hablar de como terminar un buen orgasmo.
Planeemos el sexo desenfrenado, dame las mejores experiencias sexuales, que yo te daré las mejores experiencias de vida. Hazme el amor en un carro, en el baño, en una biblioteca. Navega con tu lengua por mis pliegues mas exóticos. Aquellos que te hacen delirar, los que te hacen desear. Hazme tuya sin pensar con quien estaré en el futuro. Disfrutame y siénteme. Hazme sentir cosquillas en el estomago, como cuando pienso en tus besos. Si algún día esto acabara, haz que jamas te olvide. Atrévete conmigo, no importa que no tengamos seguridad para los 40 años, dame la seguridad de los 21. Hazme entender que no encontrare a alguien igual a ti, que pueda sentir como tú. Hazme desearte por siempre, para cuando algún día esto termine pueda masturbarme en tu nombre, y al mirarte de nuevo no aguantar las ganas, querer que me tomes por la cintura y me lleves a un lugar oscuro, para hacerlo llenas de lujuria, como aquella noche en la que estuvimos pasadas de trago.
Si afirmas nuestro fin, hazme recordarte con deseo.
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