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Mostrando las entradas de julio, 2017

Dos y siete

Hoy celebraría su cumple años, ni me pregunten por su edad porque no me la se, solo diré que en mis escritos estas viva, presente como orquídea en Mayo, presente en el aire que da a sonar la campana que colgaste en aquella ventana, es azul, escucho su melodía de lejos. Luego de tantos años repetí lo mismo, desde otra postura, viendo su cuerpo tendido en aquella cama hospitalaria, fría, sin sentido del sentir, apagada y desagradable. Ella, que es todo lo contrario a esto, permanecía allí, sin opción alguna, pero lo que más llena mi espíritu es el saber de nuestro futuro, asegurarle no repetir desagradables momentos, que al fin y al cabo son experiencias de curriculum. Despeinada, sobre la acera amarilla, sucia y mugrienta, desvaneciendo energías por todo el redondel. Solo quiero aquel pan que me niega el tirano, el que me habla de socialismo con el aliento fresco de pasta francesa. Me reprimes el bocado que Dios creo para sus hijos. Cada uno de ellos los que están detrás y delante, en e...

La mitad de mi ciudad

Esta vez solo quería aquello, lo que llega a la conciencia, relajando latente en las neuronas, concentrándome en lo sucedido. Consecuencia de mi sueño, la revelación que desperdicie de algún modo. Secuaces reprimiendo un intento de hurto, atacando al instante, suceso del cual no me percate, dirigiéndome ciega por el túnel, donde al entrar nos sumergimos en un sonido hueco, como la cuchilla de la licuadora, aquella que destroza tus alimentos cual bestia indomable. Sin importar esto, llega de manera espontanea afirmando "suena como si estuviera acabando el mundo". Un intento de chiste para mi, afirmando lo dicho por el secuaz, pero nunca escuchado. Él permanecía ahí. Peligro, te adentras a un mundo retorcido. La otra cara. Él, aún conduciendo mis ojos vendados y oídos ensordecidos. Salir de lo tranquilo, viendo al todo el mundo venir y yo simplemente al contrario, como si me encontrara perdida. Llegar a la esquina, tres cuadras, exactamente esas, numero impar. Al llegar, un d...

Contienda

Recibiendo buenas noticias desde el comienzo del día, despertando con sus abrazos alrededor de mi cuerpo, sintiendo su color y sus besos suaves de algodón. Llegar a casa y deleitarme con la sonrisa más perfecta, de encías rosadas, con ojos brillantes y exuberantes. Sentir el regocijo de la comida más deliciosa hecha por ella, mi pilar del arte, mi mujer de gran sonrisa y pecas en abundancia. Concretar aquel puesto deseado, en aquella oficina de luz amarillenta, donde no aprecias la belleza de los colores vivos, pero te hace sentir cálida y en confort. Anulando el hecho de la chimenea que tengo como compañero, ¡Dios bendiga tus pulmones, amigo mío!. Quise arruinar tal día radiante de cielo azul, aquel que me deleito al ver a diario. Sí, quise arruinarlo, llevado aquel humo espeso a mis pulmones, para que se fuera a la conciencia, y hiciera de las suyas en un viaje astral, perdida entre la naturaleza y el universo. Lo tome con la punta de mis dedos, lo coloque al borde de mis labios,...