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Nado amarrado

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Tiempo para sentir Que no hay derrota capaz De persuadir Una estética voraz Por existencia el hambre Que todos quieren saciar Hemos sido la sed El bocado de alguien más Las herramientas de ayer En un mundo piramidal Las herramientas de hoy Futurismo mil por más Heroísmo sin lucidez Los idiotas resaltar Guerra de espionaje Por la cámara frontal Oídos en micrófonos Tus sueños no contar Te delatan en pesares Eres la vajilla rota Sin ver no me dispares Eres flor en el pantano El martillo con el clavo Auroras boreales En la silueta llevamos Si brincamos, no cesamos Con la calma de un lago Somos los peces de abajo Caminamos nuestro mundo Entre agallas Nado Nado.

Si fuera dueña del silencio

Si fuera dueña del silencio, acariciaría su estado perennemente, donaría su riqueza a distintas bocas para que su paladar pueda sentir el gustoso sonar de las aves, y el resonar de las hojas, unas con otras. Escuchando la brisa. tan claro como el tren que pasa a tu lado, retumbando los rieles, sin la tormentosa corneta, el asombro de una Ducati o el olor pestilente de motor y gasolina. Si fuera dueña del silencio, me dedicaría a escuchar, para así comprender el abandono de un Padre. Si fuera dueña del silencio, cosería los labios de Políticos, para que se sientan pueblo. Si fuera dueña del silencio, solo los niños compartirían el poder del habla, siendo sus ojos el único color real de pureza.

Difuso y granulado pensamiento.

Estar aquí con la cabeza hinchada, con 10 mil latidos por segundos, por momentos la mente cansa. Creo que por primera vez he percibido un consejo idiota, para una respuesta lógica, "deja de pensar, por momentos ayuda a tu cerebro". Creo haber conseguido el medio perfecto para tratar de disminuir mi presión arterial. La misma que sube catastrófica cuando llegamos a un orgasmo placentero.  Ahogar las penas de la culpa aliviaría mi certeza de ser. Ahogos en alcohol ayudan a medir la estupidez en carne. Ahogarte en tu vomito por no saber canalizar emociones terrenales. El lado más humano de decir "soy".  Dos semanas con la misma cobija, es necesario salir de ellas. Se registran monstruos bajo mi cama, susurrando pociones de vivir, cerca de mi oído. Queriendo dejar un camino de agua para que futuros puedan regocijarse en el canal, muy pocos saciaran su sed.  ¡Las manos blancas son las más pudientes!, afirma un idiota enchufado a un toma corriente. 

Carta al Dramaturgo.

Suponiendo que la verdad sea convivir un tiempo determinado en el que aprendemos uno del otro ¿por qué enfocarnos en eso?, no se supone que deberíamos disfrutar  lo que tenemos sin pensar en aquello que sucederá, lo que llegara a ponerle punto y final a nuestra relación. Si tan consciente somos de lo que pasara al final,  si tan consciente somos que todo termina, ¿por qué no ser conscientes del disfrute que podemos tener? Convertir la tristeza en deseo. Enamorarnos sin mirar el final,  contando con lo que vivimos y sentimos al momento. ¿Por qué apresurarnos en  hablar de nuestra culminación?, cuando podemos hablar de como terminar un buen orgasmo.   Planeemos el sexo desenfrenado, dame las mejores experiencias sexuales, que yo te daré las mejores experiencias de vida. Hazme el amor en un carro, en el baño, en una biblioteca. Navega con tu lengua por mis pliegues mas exóticos. Aquellos que te hacen delirar, los que te hacen desear. Hazme tuya sin pensar con ...

Alguna voz furtiva

Siempre buscando pretextos para incumplir con la promesa, aquella que se ha roto unas 130 veces. Mi vida peligra desde el momento en que abrí mis ojos y vi a mi madre, aquella que me sostiene en su pecho y de vez en cuando acudo para que su mano roce mi cabello, ¿por qué estar en peligro bajo unos brazos calientes y reconfortantes? El amor de una madre puede enloquecerte, a tal punto de querer vivir para siempre solo para verle sonreír.  Sin embargo sigo con mis ojos vendados, reprimiendo darme cuenta de la realidad maldita en la que nos sumergimos. El mundo caótico y desenfrenado, voces maldiciendo, la mayoría de las bestias desplazando su trasero en dos ruedas, subterráneos con poca capacidad de luz, cornetas chocantes, el aire con olor desagradable. La fuente del silencio brilla, pero sus rosas al rededor mueren. Seguro es por el agua empantanada que nos obligan a beber. Sin embargo no nos obligan a botar la basura en el suelo. Tranquilo compañero, pertenecemos a la especie...

Dos y siete

Hoy celebraría su cumple años, ni me pregunten por su edad porque no me la se, solo diré que en mis escritos estas viva, presente como orquídea en Mayo, presente en el aire que da a sonar la campana que colgaste en aquella ventana, es azul, escucho su melodía de lejos. Luego de tantos años repetí lo mismo, desde otra postura, viendo su cuerpo tendido en aquella cama hospitalaria, fría, sin sentido del sentir, apagada y desagradable. Ella, que es todo lo contrario a esto, permanecía allí, sin opción alguna, pero lo que más llena mi espíritu es el saber de nuestro futuro, asegurarle no repetir desagradables momentos, que al fin y al cabo son experiencias de curriculum. Despeinada, sobre la acera amarilla, sucia y mugrienta, desvaneciendo energías por todo el redondel. Solo quiero aquel pan que me niega el tirano, el que me habla de socialismo con el aliento fresco de pasta francesa. Me reprimes el bocado que Dios creo para sus hijos. Cada uno de ellos los que están detrás y delante, en e...

La mitad de mi ciudad

Esta vez solo quería aquello, lo que llega a la conciencia, relajando latente en las neuronas, concentrándome en lo sucedido. Consecuencia de mi sueño, la revelación que desperdicie de algún modo. Secuaces reprimiendo un intento de hurto, atacando al instante, suceso del cual no me percate, dirigiéndome ciega por el túnel, donde al entrar nos sumergimos en un sonido hueco, como la cuchilla de la licuadora, aquella que destroza tus alimentos cual bestia indomable. Sin importar esto, llega de manera espontanea afirmando "suena como si estuviera acabando el mundo". Un intento de chiste para mi, afirmando lo dicho por el secuaz, pero nunca escuchado. Él permanecía ahí. Peligro, te adentras a un mundo retorcido. La otra cara. Él, aún conduciendo mis ojos vendados y oídos ensordecidos. Salir de lo tranquilo, viendo al todo el mundo venir y yo simplemente al contrario, como si me encontrara perdida. Llegar a la esquina, tres cuadras, exactamente esas, numero impar. Al llegar, un d...