Si fuera dueña del silencio
Si fuera dueña del silencio, acariciaría su estado perennemente, donaría su riqueza a distintas bocas para que su paladar pueda sentir el gustoso sonar de las aves, y el resonar de las hojas, unas con otras. Escuchando la brisa. tan claro como el tren que pasa a tu lado, retumbando los rieles, sin la tormentosa corneta, el asombro de una Ducati o el olor pestilente de motor y gasolina. Si fuera dueña del silencio, me dedicaría a escuchar, para así comprender el abandono de un Padre. Si fuera dueña del silencio, cosería los labios de Políticos, para que se sientan pueblo. Si fuera dueña del silencio, solo los niños compartirían el poder del habla, siendo sus ojos el único color real de pureza.